Archivos diarios: 4 octubre, 2013

Criminalización y negación de la política comunal maya en Guatemala

Edgar Esquit / Kaqchikel

Comunidad de Estudios Mayas
Espacio de pensamiento crítico y plural 

El pasado de los mayas en Guatemala es negado de dos maneras, por un lado se les considera como seres sin historia y por el otro se les atribuye un pasado de aberraciones. La lógica argumentativa dominante pareciera indicar que si los indígenas no tienen historia ellos simplemente deben sumarse a la nación como individuos, es decir, sin derecho políticos colectivos. Lo que se pretende mostrar en este artículo es que estas nociones dominantes basadas en la negación tienen consecuencias catastróficas en la vida cotidiana de los mayas y en la definición de sus derechos como pueblos en la actualidad. No obstante también se observan las formas en que los mayas vuelven a revertir estos actos de negación y sometimiento.

En el primer caso de negación se produce un efecto de amnesia pues se considera que los seres humanos definidos como indígenas simplemente carecen de historia, nadie sabe o tiene conocimiento sobre el pasado de estas personas o estos grupos o si se posee alguna noción al respecto, no tiene ninguna importancia mencionarla o discutirla. En este caso el argumento más recurrente es el que afirma que todos los habitantes de este territorio somos guatemaltecos o en su defecto, todos somos hijos de Dios. Vinculado a esta lógica argumentativa se ha creado la idea de los mayas como seres atemporales, son figurados como personas cuya vida no se transforma o como resistentes al cambio.[1]Para muchos las mujeres son el vivo ejemplo de ese mundo quietista, ellas usan un traje que no cambia desde su imposición colonial hasta la actualidad. Los indígenas como seres alejados de la historia o detenidos en el tiempo forman imaginarios que conduce a algunos a ignorarlos o a no pensarlos pues si son así, su existencia es indeseable e indigna desde este punto de vista.

Por el otro lado los indígenas o los indios surgen y existen como seres limitados y confinados a esa situación histórica. El pasado que se dibuja o imagina es uno de carencias debido a que los indígenas o los indios aún no alcanzan llegar a ser, sus vidas son insuficientes en sí mismas. Al mismo tiempo se considera que esta insuficiencia es algo prevaleciente y por eso aquellos, en muchos sentidos son considerados seres que viven en el pasado. Lo que resulta de esta formulación discursiva es la conformación de otros alegatos y políticas de control. Si el indígena es incapaz de intervenir sobre su propia vida entonces, ésta debe ser controlada por otros que en nuestro caso son el Estado, el ejército, los finqueros o las elites capitalinas. Estrechamente vinculado a esta noción general permanece el imaginario del indígena como mozo y como sirvienta. Su existencia duradera en el tiempo es vinculada a esta condición que esquiva cualquier otra construcción de  sentido histórico y político.

La conformación de la nación guatemalteca en los siglos XIX y XX tuvo una estrecha relación con estos escenarios en los que sociológica y epistemológicamente fueron colocados los mayas. Es verdad que los indígenas y demás sectores populares lograron la ciudadanía de una manera gradual, pues las constituciones poco a poco fueron integrando en la vida política a los incivilizados. Lo básico aquí es que a pesar de esta oportunidad de participación política otorgada la mayoría de estas personas fueron vistas como seres que mantuvieron o conservaban sus carencias o vacíos. Así, aunque en la última parte del siglo XX todos los habitantes adultos del país eran considerados ciudadanos siempre se pensó que las mujeres, los indígenas, los campesinos, las clases bajas, las analfabetas no ejercían una ciudadanía civilizada. Aunque ellos podían votar o ser electos para algún cargo público en todo momento había reservas sobre su capacidad para llevar adelante su tarea y actividad política. Desde una perspectiva dominante las mujeres carecían de capacidades humanas e intelectuales, los analfabetas no poseían los conocimientos y razonamientos certeros y los indígenas o indios padecían taras raciales vinculadas a su historia antigua, colonial y también a la condición campesina y de analfabetismo. De esta manera la ciudadanía de todos ellos siempre fue cuestionada, quedaba en entredicho, duda y desconfianza.

autoridades kaqchikeles Patzicía 1959

Autoridades kaqchikeles de Patzicía, 1959

En la segunda parte del siglo XX el indigenismo intentó darle un tratamiento cultural a las carencias mostradas por los indígenas. Ellos intentaron limpiar la cultura revalorizando todo aquello que no contradecía el mundo moderno. El multiculturalismo e interculturalismo oficial de nuestro tiempo regresa sobre esta práctica culturalista revalorizante que intenta controlar a los pueblos indígenas mediante el otorgamiento difuso y limitado de derechos culturales y sociales. Podemos observar que en estas soluciones los grupos dominantes se otorgan el derecho de autorizar la diferencia cultural y de construir un imaginario histórico sobre la relación de los mayas del pasado y del presente. Así se demuestra que el indigenismo y multiculturalismo son tratamientos culturalistas a problemas políticos históricos y actuales.

La ciudadanía guatemalteca controlada y las soluciones culturalistas así, surgieron como formas concretas de borrar u ocultar las actividades políticas históricas y contemporáneas en las comunidades mayas. Estas formas de control también especificaron que cualquiera acción de protesta desde aquel lugar sería entendida como disidencia, colocada en la ilegalidad y considerada como aberración. La historia política de los mayas de esta manera fue proscrita y los hombres y mujeres que mantuvieron sus formas de organización política comunal, su liderazgo, su protesta y resistencia, fueron objetos de persecución. Para participar los individuos (con identidad maya) debían colocarse en los ámbitos políticos autorizados es decir, el Estado, los partidos y la sociedad civil.

Las comunidades y los liderazgos mayas han desafiado de múltiples maneras este orden creado y han establecido una fuerte actividad política en la legalidad e ilegalidad. Hoy por hoy podemos encontrar múltiples rastros en la memoria y en los archivos sobre esta actividad política dentro de la nación y Estado guatemalteco. En los mismos lugares, podemos encontrar indicios sobre el tratamiento dado por el Estado, los finqueros, muchos sectores ladinos y el ejército a los hombres y mujeres que actuaron como dirigentes de la política comunal maya. En términos generales podemos hablar de la tolerancia, de la recurrencia a la ley y de la aplicación de la violencia como formas comunes para tratar o contener dicha acción política subalterna.

Durante los siglos XIX y XX, cuando la actividad organizativa maya fue útil al Estado y a los grupos dominantes, porque ayudaba a mover el aparato de control, ellos la toleraron, al contrario cuando desafiaba abiertamente los sistemas de control, estas formas de liderazgo y política disidente eran denunciadas como ilegales y los líderes eran perseguidos hasta ser advertidos, encarcelados y torturados. En muchos otros momentos dichos dirigentes simplemente eran asesinados o amenazados para darle fin a su actividad política comunal en la legalidad e ilegalidad. Como se ve la nación y el Estado guatemalteco se fundan sobre esta construcción política y social, de violencia y legalidad. En los dos siglos de formación del Estado guatemalteco nosotros podemos identificar esta lógica política y de disciplina amenazante, pero también podemos observar su reorganización en base a recambios y readaptaciones.

Los líderes comunales y campesinos mayas, xincas y mestizos que actualmente están desarrollando una fuerte actividad política y de protesta en contra de la extracción minera, la instalación de hidroeléctricas o que en términos generales defienden el uso histórico-autónomo de los territorios[2] enfrentan el poder disciplinario y del orden legal guatemalteco.  Lo importante en todo este proceso es entender la fuerte imbricación[3] entre estos mecanismos de normalización usados para mantener la subalternidad o la dominación sobre los mayas, campesinos y la vida rural.

En los siglos XIX y XX la amenaza en contra de líderes comunitarios siempre se desenvolvió desde el ámbito legal y de violencia que imperó en el país y también en la unión de estas dos esferas que intentaron mostrar la legalidad del acto de persecución. Así pues, examinar la lógica de la persecución legal y la violencia en contra de líderes comunitarios y campesinos, por ejemplo los casos de Juan López (CUC) Crisanta Pérez (San Miguel Ixtahucán) Daniel Pascual (CUC) Saúl Aurelio Méndez, Antonio Rogelio Velásquez, Hermelinda Simón y Daniel Pedro Mateo (Santa Eulalia y Barillas) es indispensable. Incluso la violencia sufrida por niños como David Estuardo Pacay y Ageo Isaac Ruiz (Cobán) nos revela las condiciones que facilitan al Estado y sectores dominantes la definición de todas estas personas como delincuentes, terroristas, personas manipuladas y no como hombres y mujeres que viven y conducen la política comunal.

consulta comunitaria en Zona Reyna 2011

Consulta comunitaria, Zona Reyna, 2011

La acción que viabiliza la persecución legal e ilegal en contra de los líderes comunitarios es el acto de borrar la identidad política comunal la cual está estrechamente vinculada con la actividad de negación de la historia de las comunidades y del liderazgo maya, xinca, mestizo o de cualquier otro tipo. Esto significa que una mujer-maya-líder-comunitaria-rural fácilmente puede ser perseguida como delincuente o terrorista debido a las condiciones históricas, sociales, legales y de violencia en que operan estas identidades que porta y a partir de las cuales se acciona políticamente. La negación del vínculo político que estructuran estas identidades es lo que viabiliza la persecución y finalmente da forma a la violencia política que -desde el poder- es entendida como cumplimiento de la ley, persecución del terrorismo o de la delincuencia común. Es así como se produce la negación de las identidades políticas mayas, en una estrecha relación entre imaginarios históricos racistas, coloniales y condiciones sociológicas actuales a nivel nacional y mundial.

El acto de negar las identidades políticas mayas, sin embargo, no es algo que opera de manera unánime o lineal borrando la memoria de los subalternos o de la comunidad. Sobre la base de sus luchas pasadas y recientes ellos construyen nuevos símbolos con el fin de recordar la dominación, con el propósito de pensar los caminos trazados y para desafiar nuevamente el poder del Estado y el de las élites. Daniel Pedro Mateo el líder comunitario asesinado en abril del 2013 en Santa Eulalia, Huehuetenango, ahora ha sido declarado Mártir y Héroe Jolom Konob’ en aquel pueblo. De esta forma los q’anjob’al establecen un vínculo profundo entre sus imaginarios sobre el pasado político y cultural de sus comunidades con las luchas y desafíos que les presenta el Estado y el mundo capitalista del siglo XXI. Aún si su política es negada en muchos ámbitos, fuera de la comunidad o de la región, ellos continúan actuando desde dichas identidades políticas comunales y de esta manera se forjan un lugar –autónomo- en el presente y el futuro de la humanidad.

Guatemala, 25 de septiembre del 2013


[1] Véase Diana Nelson. Man ch’itil un dedo en la llaga, Cholsamaj, Guatemala, 2006.

[2] Tomo esta noción de Gladys Tzul Tzul, notas intercambiadas por correo electrónico.

[3] Michael Foucault. Defender la sociedad, Fondo de Cultura Económica, México, 2002.

Festival Rabia y Amor: juventud guatemalteca

En el campus central de la Universidad De San Carlos de Guatemala USAC (nacional y autónoma) se realizo el 1er. Festival de juventudes revolucionarias de Guatemala,  “Festival Rabia y Amor” convocado por la asociación AJODER. Dos días de actividades fueron desarrolladas por diversas organizaciones, colectivos, asociaciones, movimientos de jovenes provenientes de comunidades y pueblos.  Mesas tématicas fueron el centro de las discusiones y reflexiones de las juventudes que durante dos dias 27 y 28 participaron de este encuentro y festival politico cultural.

“Vengo representando el barrio de los pobres, donde las
balas corren así que sobres.
Donde se desea que haiga el doble y que la comida nunca
falte siempre sobre.
Donde los callejones son obscuros y no existe punto para
fumarse los puros.
Donde siempre se viven momentos duros, donde solo si
eres conocido estas seguro.

Yo vengo del lugar que ni te imaginas, donde siempre
encuentras marihuana, cocaína.
Donde vengo no hay mansiones, limosinas porque en cada
esquina hay un alma asesina.
de donde yo procedo se le llama ghetto ya que solo el
que mata se gana el respeto,
procedo de donde ni la policía ronda porque saben que
en el barrio nadie agarra onda”  (From The Ghetto. BSS)

“Paz, no más de lo mismo
Nosotros los humanos siempre saltando al abismo
Terrorismo fanatismo occidental patriotismo
Activado de fondo el mismo mecanismo es el bautismo
La consagración de la ignorancia humana
La autodestruccion parece soberana
Copia de la raza de su especia y su naturaleza
La impotencia es tal y el caos general
Que el ego siempre ciego sosteniendo esta situación
Mientras la raza humana amenazada a punto de extinción
Hemos perdido todo tipo de coherencia
Hemos perdido hasta el instinto de supervivencia
Chocando y chocando chocando contra lo mismo
Cayendo y cayendo cayendo en el mismo abismo
No te diste cuenta que cuenta regresiva ha sido activada
La bomba activada y cuando explote no queda nada” (La Bomba mata. Actitud Maria Martha).