Archivos diarios: 17 abril, 2013

¿De qué paz están hablando????

Carta de respuesta parcial al campo pagado “Traicionar la Paz y dividir a Guatemala”, en homenaje a Daniel Pedro, q’anjobal de Santa Eulalia

Efraín Ríos Montt-Juicio por Genocidio (Foto: Cristina Chiquin)


Santiago Bastos – Prensa Comunitaria 
IIlustres Señores y Señoras, signatarios y signatarias de la Paz y del campo pagado “Traicionar la Paz y dividir a Guatemala”:

No sé si ustedes saben que ayer, mientras desayunaban leyendo el campo pagado en que ustedes nos comunican al resto de sus conciudadanos que decidieron que el juicio por genocidio es traición y es peligroso; en esos momentos, más de cuatro mil personas peinaban metro por metro las cumbres de Santa Eulalia, las escarpadas laderas de San Mateo Ixtatán y las llanuras de Barillas e Ixcán, buscando desesperadamente a Daniel Pedro.
No les quiero hablar del juicio que les da tanto miedo a ustedes. Como alguien dijo muy sabiamente ayer, eso es un tema que se está resolviendo en la sala de tribunales y ustedes, que son ilustres e ilustrados ya saben que eso tiene su propio camino, y como demócratas de probadas credenciales que son, sabrán respetar la independencia de poderes.
Yo quiero hablarles de Daniel Pedro. Seguramente ustedes no saben que Daniel es una persona muy conocida y querida en su natal Santa Eulalia y en todo el norte de Huehuetenango, donde lleva años moviéndose y organizando a la gente, primero desde la iglesia católica, después alrededor de los partidos URNG y Winaq,  y siempre a partir de la Radio Jolom Konob’, que fundó, construyó materialmente con sus manos y a través de la cual se conectaba con todos los municipios del área y con los hermanos q’anjobales que residen en el Norte. Ahora estaba luchando en contra de las licencias de explotación minera y de los proyectos hidroeléctricos en la región.
Con sus importantes tareas, ocupaciones y preocupaciones, seguramente ustedes no supieron que Daniel fue secuestrado este domingo 7 de abril. Fue llamado a Barillas con el engaño de impartir una capacitación y ahí mismo desapareció. Por eso, a partir del lunes sus paisanos y sus amigos de los municipios vecinos empezaron a buscarle cada vez más preocupados. Pero se han cumplido las peores expectativas: mientras escribo estas líneas, el facebook se llena de noticias sobre la aparición de un cadáver en la aldea Ya’ Tz’ikin, a 20 kilómetros de Santa Eulalia, que según todos los indicios, es el de Daniel.
En los comunicados que han salido estos días, la gente de Santa Eulalia responsabiliza “a las empresas Mineras e Hidroeléctricas que están implementando sus proyectos a cualquier costo en la Región” de lo que pueda ocurrirle a Daniel. Y en esas percepciones, la gente no suele equivocarse. Así ocurrió en Barillas, cuando todo el mundo en el pueblo culpó de la muerte de don Andrés Francisco Miguel el pasado 1 de mayo al personal de Hidro Santa Cruz, y apenas un mes después el MP detuvo al jefe de Seguridad de la empresa por ese delito.
Ante estos hechos, yo querría preguntarles: ¿es ésta la paz de la que ustedes hablando?  ¿ es ésta la paz que “traicionan” los que piden que el tribunal haga justicia? ¿Se refieren a la “paz” que se vive ahora en Santa Eulalia; a la que viven los vecinos de San Rafael Las Flores que fueron golpeados y detenidos en el Escobal; la que se respira en Santa María Xalapán después del secuestro de cuatro dirigentes y la muerte de uno de ellos;  la que sienten en La Puya con las amenazas continuas a su plantón pacífico? ¿Es la “paz” del Polochic, Totonicapán, Camotán, San Juan Sacatepéquez, San Miguel Ixtahuacán, del mismo Barillas? ¿A eso se refieren al hablar de “paz” –y eso que no entramos con los asaltos, zetas, coyotes, maras, asesinatos de mujeres y demás actividades? ¿O se refieren a la paz que viven ustedes en sus despachos corporativos y en sus condominios blindados?   
En un foro recientemente llevado a cabo en la UNAM, en ciudad de México, el sociólogo Carlos Figueroa Ibarra planteaba que la situación vivida en los últimos meses en el país se podía calificar como de “terror selectivo” generalizado, similar a la que se vivió en la segunda mitad de los años 70 del siglo pasado, justo antes del “terror generalizado” que se implantó después y llevó al genocidio que según ustedes nunca existió –o que si existió, creen que es mejor olvidarlo.-
¿Es ésa la paz que ustedes quieren defender a toda costa? Aclárenlo, por favor ¿Se refieren a la paz de los secuestros, los presos, los desaparecidos y los muertos? Creo que es necesario que sepamos a qué se refieren ustedes. No puede ser casualidad que se esté juzgando un genocidio mientras mueren y desaparecen líderes como hace treinta años.  ¿Qué ha pasado en este país  para que todo esto vuelva a pasar delante de nuestras miradas y gente como ustedes se niegue a reconocerlo? O mejor ¿qué es lo que NO ha pasado? ¿Qué ha significado finalmente esa “paz” que ustedes tan valientemente defienden?
Ustedes, tan ilustres e ilustrados, y que conocen tan de cerca la historia reciente de este país quizá nos puedan explicar qué intereses sienten tan amenazados con el juicio histórico que nos permitirá conocer una parte de la verdad que oculta este país y que duele tanto a tanta gente, como para que tengan que acudir a Ustedes, para que con su alto prestigio y sus altas calificaciones digan  que el juicio es peligroso para la ¿paz? del país. 
Pero sobre todo, lo que me gustaría de verdad es que nos explicaran a todos y todas los guatemaltecos, con esa sabiduría que ustedes tienen, a qué intereses amenaza gente como Daniel Pedro, con su andar continuo y su hablar suave. Qué gente, empresas y gobiernos se siente tan inseguros ante estos líderes, para que tengan que acudir a Ustedes para que les laven las manos con su docto jabón de la asepsia de la paz firmada, esas manos que están manchadas de sangre desde hace por lo menos treinta años  y que se siguen manchando con la de gente como Daniel –que esperemos descanse en paz, ahora sí.

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El Terror frente a los ojos que florecen-Juicio por Genocidio


 
Cristina Chiquin   

Han transcurrido 17 días en  el Juicio por Genocidio y delitos contra los deberes de humanidad en donde están siendo juzgados Efraín Ríos Montt  y José Rodríguez Sánchez.

Durante este tiempo hemos sido testigas y testigos de la fortaleza del pueblo Ixil. Ellas y ellos han contado a la Juez Jazmín Barrios, del Tribunal de Mayor riesgo A,  la historia y la verdad de todo un pueblo que sufrió el terror implementado por el Gobierno de Guatemala en los años 1982 y 1983. 

El debate por parte del Ministerio Público y la parte querellante ha demostrado los años de trabajo  que ha llevado todo este proceso.  Para  el pueblo Ixil como para las miles de personas víctimas del Genocidio  esto representa la oportunidad de nombrar la verdad y reivindicar la memoria. 

En varios testimonios lo han hecho saber: “Queremos Justicia”. Sobre todo porque esto representa un precedente en la historia del país, pero también, es el inicio  de un camino que lleva al pueblo a poder desenmascarar los poderes que siempre han sumido a Guatemala en el miedo, el dolor y la pobreza. 

Frente a la esperanza de  las personas presentes en la sala de audiencia que piden Justicia, está el otro lado: militares activos y retirados, sus familiares, el CaCIF y el gobierno actual, que quieren seguir negando que en el país hubo Genocidio. 

Mediante a los símbolos de miedo y de terror que siempre los han caracterizado, han lanzado una campaña mediática y política que  lleva como objetivo generar miedo, desinformación y polarización.

Este tipo de mensajes como el boletín “La Farsa del Genocidio”,  lanzada por la “fundación contra el terrorismo”  solo demuestran la falta de calidad y madurez política que se tiene, sobre todo porque ante un proceso legal que está siendo respetuoso, se lancen este tipo de campañas violentas. 

Parte de esta estrategia es la posición de la defensa que, lejos de mostrar un litigio en donde ellos cumplan con su trabajo de defender, retrasa el proceso al presentar amparos y recusaciones.  Pero la evidencia más clara es el papel que hacen durante la audiencia en donde insisten en desvirtuar pruebas y en protestar por una supuesta parcialidad.

Duele e indigna ver la actitud de esta defensa, en un papel  de mediocridad y prepotencia, duelen también todos los símbolos del terror que familiares de los militares presentan frente a pueblo Ixil.

Una gran diferencia hay entre las risas de desprecio que estos militares tienen frente a los ojos de quienes van en búsqueda de Justicia.  Ríen, vociferan,  comentan con  el racismo  que les caracteriza frente a los testimonios del pueblo Ixil y peritajes presentados por el MP y los querellantes. 

Para ellos los militares, los oligarcas, es inconcebible lo que tienen frente a sus ojos, porque a pesar de que hoy se juzga el Genocidio, también estos mismos con otras caras, con otros nombres siguen generando terror en el país, sigue despojando al pueblo de su territorio. 

Es inconcebible para ellos que la gente alce la voz para señalar sus rostros y decirles llego la historia a sentarles en este banquillo, llegó para conmemorar a nuestros muertos, para dignificar nuestros cuerpos, nuestro corazón, nuestra vida.

Y es así como pequeños símbolos aparecen: un hombre que entra con una playera que dice: “no hubo genocidio” y AVEMILGUA pidiendo y dando firmas para pedir un juicio justo, pataletas, prepotencia, pero sobre todo querer imponer terror. 

Frente a todo eso están los ojos que florecen, la vida que camina, la ternura,  porque a pesar de todo el miedo que quieran impregnar, la lucha del pueblo por la verdad y la memoria seguirá hoy  y  siempre, porque florecerá siempre la resistencia por la vida, por el cuerpo, por el territorio.

CCR/eq
 
Mujer Ixil escuchando audiencia

Mendez Ruiz junto a otra persona en saludo de Burla /Audiencia Genocidio

Boletín “Fundacion contra el Terrorismo” 

Mendéz Ruíz mostrando boletin en Audiencia

Sonrisa de Mujer Ixil al salir a receso en Audiencia
 

Familiares de Militares vistiendo de blanco y provocando afuera de sala de audiencia

Escribiendo la Historia  de la verdad y la memoria